November, 2006
Los fantasmas son gays
Odio a los fantasmas, son los sujetos más ruines y despreciables, pero sobre todo: Homosexuales, que he tenido el disgusto de conocer en mi hermosa vida.
Anteayer, cuando mis papás salieron y me quedé solo en casa, sentí algo que no está allí pero tú sabes o sientes que allí se encuentra; una presencia perturbadora y desconocida en la oscuridad cuando abrí a los ojos y no vi ni madres nada.
En una ocasión, mi hermana mayor sintió cómo su colchón se sumía justo a la altura de sus pies. Ella despertó alarmada pensando que podrían ser los gatos que se subían, cosa que no podía ser porque no tiene gatos XD. Prendió su celular para tratar de tomar una foto y ver lo que no se podía ver y, según ella se pudo distinguir la figura semihumana de un fantasma.
En otra ocasión, en las grutas de “quien sabe qué” aquí en Michoacán, tomamos una foto a mi madrina y se distinguió de manera vaga un fantasma fuliginoso huyendo de la foto.
“Leyes de refracción y espejos; espectros de luz que tienen una explicación lógica. O tal vez un trastorno visual que ocurren entre la vigilia y el sueño”, le dije en tono burlón con mis lentes de nerd y un cohete a escala en la mano que había construido. Finalicé con un “jaquemate” rebatiendo todo argumento que pudiera discurrir ella con su teoría charlatana. Como todos ustedes nerds harían.
Ayer que volví a dormirme en mi cuarto, algo interrumpió bruscamente mi sueño y se movió el colchón como si alguien se sentara a mi lado a la altura del pecho.
Debo de reconocer que se me subieron los huevos a la garganta, pero estaba determinado a enfrentarme a lo que fuera que ocurriera en ese cuarto. Lo sentí cerquita cerquita y dije: “¡No mames fantasma puuuucto!”. Lancé un patadón con todas mis fuerzas hacia donde podría estar el fantasma pero no sentí nada. Cuando prendí la luz, el muy puto había desaparecido mariconamente antes de que lo impactara. Encendí la t.v para relajarme y que se me terminaran de bajar los testículos a su posición normal y al final pude conciliar el sueño de nuevo.
Hoy por la tarde estuve enchilado buscando en los rincones más oscuros de la casa retando al fantasma con insultos humillantes para hacer que me molestara “Vente conmigo pendejo, haber si muy chingón, te voy a poner una mega-archi-ultra-ligera-putiza.”
Yo no soy una persona que crea en fantasmas, pero por si las dudas, he fabricado una armadura antifantasmas que me permitirá defenderme mejor a la hora de enfrentarme a ellos.
Armadura antifantasmas normal.
Consta de un sistema de cableado metálico ionizado que canaliza la energía malévola que emanan los fantasmas y una tela impermeable para protegerte de la lluvia en caso de que esté lloviendo. También se aprecia una cruz que sirve como arma y como método de intimidación fantasmal.
Escudo de la protección diabólica (accesorio).
Si quieren estar más protegidos, una buena opción es llevar un escudo blasonado con figuras antifantasmas que sirven para bloquear ataques cobardes propios de los fantasmas como flechas, escupitajos de ácido sulfúrico, rayos que convierten en piedra, hechizos malditos, etc.
Ventilador de los lamentos (accesorio).
Un método efectivo para proteger la retaguardia es un artefacto que produce viento dirigido hacia atrás para evitar ataques “innobles” o trastadas espectrales por parte de tus enemigos. El viento, como ya todos sabemos, siempre retrasa el movimiento veloz de los fantasmas. ¿o que no ves películas?
Armadura completa.
Ahora que si quieren seguridad total, les recomendaría todos los artilugios que se muestran en la imagen de arriba. La gran mayoría son indispensables. Ustedes sabrán decidir cuál se adapta más a sus técnicas de combate contra fantasmas.
Si quieren comprar una armadura antifantasmas mandar correo a jorge_galan_guapo@hotmail.com (No se olviden de poner el número de cuenta y la clave PIN.)
Lo peor de los fantasmas, aparte de sus mariconadas de ofender y desaparecer, son sus insufribles lamentos. Tan trillados y patéticos.
“Buuuuuaa, buuuuuuaa.... estoy muerto... maté a mi esposa y a mis hijos y me los comí, por eso ahora sufro por la eternidad vagando por las tinieblas... ¡Qué triste estoy, cómo me arrepiento! Compadézcanse de mi, por piedad...”
“Me suicidé y eso es pecado. Me la pasaré el resto de la eternidad –si es que hay restos – lamentándome con mis gemidos fantasmales. Sólo me puedo divertir molestando gente viva porque les tengo envidia y quisiera vivir a través de ellos.”
“Hayyy , ayyy... Pobre de mí... algún villano me cortó la cabeza y ahora no sé para donde voy ni de donde vengo. Necesito de una canasta especial para guardarla y unos periódicos al lado para que no se mueva y encamine hacia donde miro...”
Qué pinches maricones son los fantasmas. Nada más de escribir esto ando emputadísimo. Se la pasan queje y queje. “Buaahh, buaaaah, soy un alma en pena y sufro muuuuuuchooo”. ¡Gays! Es mucho peor perder dinero en un casino o que dejes la plancha prendida y se te queme tu camisa favorita, que todas esas tragedias cursis de arriba que implican muertes dolorosas.
Los odio fantasmas, de verdad que los odio. Son una bola de gemebundos ectoplasmáticos pusilánimes y escalofriantes espectros.
Cuando yo sea fantasma me la voy a pasar mirando mujeres desnudas, profanando epitafios vecinos con mis vestigios de onanismo o viendo películas gratis en el cine; cosas en las que se puedan aprovechar los dotes que trae consigo la muerte como la invisibilidad y el ser intangible. No me voy a poner a llorar como mariquita como ellos lo hacen.