July, 2007
Ya déjenme, no cambiaré ni por 50 pesos.
Estamos Ella y yo sentados frente el televisor platicando, aburridos:
Ella: Ahorita que me lo mencionas, Alejandro fue el chavo el que me enseñó a conducir allí por la encarnación.
Yo: Ah, sí. Fue la vez cuando me dijiste que él metió su coche dentro del agua de la presa ¿no?
Ella: ¡No te dije eso! Ay, cómo eres mentiroso.
Yo: Yo nada más recuerdo que me dijiste que ibas en el automóvil con Alejandro y se le ocurrió la loca idea de sumergir el carro en la presa.
Ella: No, yo nunca te dije eso, estás bien loco...
Yo: Ok...
(Nos quedamos serios y pensativos unos cinco segundos y luego rompo el silencio de nuevo)
Yo: Y bueno, ¿nunca supiste si Alejandro en alguna otra ocasión metió su carro dentro de la presa nada más para ver qué pasaba?
Ella: ¡QUE NO! Nunca ha metido ninguno de sus carros al agua, ni los va a meter jamás. ¡NECIO! ¡Eres irritante Marino!
Yo: Ah, ok...
(Pasan diez segundos, y yo miro hacia el techo pensativo)
Yo: ¿Ni sus familiares han metido carros de su propiedad en la presa por simple curiosidad?
Ella: No, ni sus familiares, ni sus amigos, ni yo, ni mis familiares, ni mis amigos, ¡nadie! Cómo te gusta molestar con esto.
Yo: Ok, ya le paro...
(le doy un beso en la mejilla y empiezo a jugar con su mano sin decirle nada mas que demostrándole una simple sonrisa traviesa; luego dirijo mis labios hacia los de ella y cuando voy a darle el inocente beso vuelvo a interrumpir)
Yo: Y por ejemplo: Si alguna vez Alejandro estuviera en la presa del bosque estacionado, tranquilo, y de repente le comenzaran a perseguir unos tipos de la mafia, pero toda la presa estuviera llena de automóviles bloqueando su paso, entonces ¿metería él su carro en la presa para poder librarlos?
Ella: ¡Yaaa! Cómo eres irritante y castroso Marino, ¿tú nunca te paras de hablar verdad?
Yo: No está bien, discúlpame, ya le paro...
(Pasan varios segundos, ella me besa cariñosamente y yo respondo acariciándole la cara, luego rompo aquél bonito momento)
Yo: Porque dicen que cuando alguien mete los carros al agua se pueden dañar. Por eso te pregunto si tu amigo metió su carro al agua, quería saber si se dañó su coche o algo.
Ella: Ni así dejas de hablar, ya no sé qué hacer contigo Marino.
(Pasan unos segundos, me le quedo viendo con mi mirada característica de que pronto voy a hacer o a decir algo ridículo. Ella se anticipa a lo que seguramente viene)
Ella: Estás pensando en qué decirme para preguntarme al final si mi amigo metió su auto a la presa ¿verdad?
Yo: No, ya olvídate de eso. Estoy pensando en lo que me contó mi amigo César hace un rato.
Ella: Adivino: Metió su auto a la presa del bosque.
Yo: No, para nada. Está muy preocupado porque tiene que pagar la renta del local donde vende sus libros y se quedó sin un centavo porque se lo gastó el viernes en el cumpleaños de Nancy en pura cerveza que le pidieron. Agarró todo el día de borrachera ¿tú crees? Luego tuvo que pagarle al mecánico y al lavacoches para que le arreglaran el carro de su papá porque lo había metido a la presa y estaba sucio.
Ella: ¡Ayy!... Pinche Marino. Contigo no se puede tener una conversación sin bromas.